sábado, 15 de marzo de 2008

Terror: Remakes

Me gustaría volver a tratar un tema relacionado con el cine, esta vez con el cine de terror y, más concretamente, con los remakes de las pelis de terror antiguas. Y como hay que seguir un orden, pues me decanto por el de las fechas de los remakes.


La Matanza de Texas”; dirigida por el alemán Marcus Nispel en el año 2003. Remake de la que dirigió Tobe Hooper (americano) en 1974. Tenemos a Leatherface con una moto sierra en las dos versiones. Y a la familia de éste sacada de un programa de Cárdenas. Adaptación a los tiempos actuales, carne fresca y prieta (esa Jessica Biel con sus vaqueros y su camiseta blanca de tirantes), y un gore bastante evidente, que nos sumerge en la historia (basada en hechos reales, eso es cierto, de un tal Ed Gein, del que hicieron una película, que no he visto, en el año 2000. Según un documental del DVD, encontraron restos humanos en el sótano de este hombre, allá por el inicio de los 70) de unos zumbaos que asesinaban porque… ¿alguien lo sabe? El caso es que Tobe Hooper añadió ciertas dosis de mal gusto y parió una película muy desagradable, angustiosa y desasosegante. Eramos testigos de la indefensión y del sufrimiento de unos chavales que sabíamos, pese a que nos negáramos a verlo, no tenían nada que hacer contra Leatherface y su sierra mecánica (convertida en un icono del cine de terror, al igual que las garras de Freddy y el hacha de “El Resplandor” (Stanley Kubrick, 1980)). Por desgracia, todos esos ingredientes son retirados en pos de un gusto más delicado (pese al gore, eso sí), añadiéndole un “happy end” con trampa que aligera bastante todo lo acontecido. En el DVD, había una escena inicial y final del personaje que interpreta J. Biel, en un manicomio, totalmente desquiciada por lo que le tocó vivir. Ni por esas…


Amanecer de los muertos”; dirigida por el americano Zack Snyder en el año 2004. Remake de la que dirigió George A. Romero (americano también) en 1978. Tras “28 días después” (Danny Boyle, 2002) los zombies corren que se las pelan. Y Snyder, que luego nos soltó el anabolizado espectáculo filogay (muy divertido) de “300”, hace que todo vaya como a cámara rápida. Los momentos de relax en el centro comercial lo son aún más debido al pavor que provocan esos seres que corren más que tú. Antes podías decir: “A mí no me pillarán, se mueven muy despacio.”. Je, je, je, ahora esa excusa no vale. Algunos podrían pensar que es una traición al zombie original, el que filmó Romero allá por el año 1968. Pero a mí me parece una decisión acertada, los tiempos cambian y lo que daba miedo antes, ahora nos puede provocar risa. Es un fenómeno que pude comprobar en el reestreno de “El Exorcista” (William Friedkin, 1973) en el 2000. 27 años después, había escenas que me provocaban (y no era el único) risa e, incluso, vergüenza ajena. Volviendo a la película de Snyder, hay dos secuencias que destacaría. Una es la de la niña, al principio, cuando muerde al marido de la protagonista, Sarah Polley, cortante, rápida, sangrienta. Y luego el pequeño apocalipsis que contempla ella cuando sale a la calle, en su barrio residencial. Son muy buenas. El montaje hecho para el DVD es más sangriento, si cabe, que el de cine, ya que se permite (al igual que Collet-Serra) dejar un par de segundos más de metraje en los momentos más gore.


La casa de cera”; dirigida por el catalán Jaume Collet-Serra en el año 2005. Remake de la que dirigió André De Toth (húngaro) en 1953. He de reconocer que recuerdo muy poco de la cinta original, ya que mi memoria suele ser más frágil de lo habitual cuando se trata de una mala película. El caso es que Vincent Price, un actor de películas clásicas de terror, es el dueño del museo de los horrores, donde convierte en figuras de cera a la gente que no le cae bien o que le gusta (como la chica protagonista). El remake de Collet-Serra ahonda en la historia de la disfuncional familia y ahora son dos hermanos quienes perpetran los crímenes. Eso sí, se lo montan mejor y tienen todo un pueblo (iglesia, cine, casas) con gente convertida en figuritas. Pese a que le obligaron a contar con la insufrible Paris Hilton (exigencias de Joel Silver, uno de los productores con más poder en Hollywood, responsable de la trilogía de Matrix), él sabe editar las secuencias gore con mucha pericia, ofreciéndonos un segundo o dos más de lo que estamos acostumbrados, lo que permite ver con perfecto detalle la amputación del dedo del personaje de Elisha Cuthbert, o la muerte de Paris “no sé actuar” Hilton. Lástima que, por ahora, Collet-Serra no tenga más proyectos de este tipo a la vista.


Las colinas tienen ojos”; dirigida por el francés Alexandre Aja en el año 2006. Remake de la que dirigió Wes Craven (americano) en 1977. Esta es la mejor versión de todas. Salvaje, brutal, angustiosa, enfermiza, etc. El francés que “deslumbró” con la tramposa y efectista “Alta Tensión”, sin dejar de lado los golpes de efecto, directos a la boca del estómago, se recrea en las más terribles escenas, como ese bebé encañonado con la Mágnum y el último estertor de muerte del personaje de Vinessa Shaw cuando su marido, Aaron Stanford, la descubre con un disparo en la cabeza, algo que tomó prestado de su anterior cinta; para que al final, mientras contemplamos la sangrienta y descarnada venganza del personaje de A. Stanford, lo que sucede ante nuestros ojos resulte “justificado” y no nos cause repugnancia. La verdad es que la película original me parecía bastante mediocre. El lavado de cara y el punto de vista de este enfant terrible del cine galo me convencieron pese a mis reticencias iniciales, pues sitúa la sangre muy cerca de nosotros. Denostado en un principio, admití posteriormente que su estilo resulta brutal pero muy propio. Me gusta, sí señor.
Para aquellos que sigáis la carrera de Aja, deciros que está en cines “Parking 2”, una cinta americana bastante mediocre de terror, pero que cuenta con una escena “marca de la casa”. Aja firma el guión y produce la cinta, brindándonos una escalofriante secuencia en la que un hombre es aplastado varias veces contra una pared con un coche. Sangre, tripas, etc.

Para resumir, y siempre desde mi punto de vista, la mejor película original es “La Matanza de Texas” y el mejor remake, “Las colinas tienen ojos”. Y, casualmente, coincide que el peor original me parece el de “La colinas…” y el mejor “La matanza…”. Algún día podríamos hablar acerca de lo que es un remake, de lo que significa, de si son necesarios, de si son sólo una receta fácil para ganar dinero, etc. Hasta entonces, no dejéis de ir al cine y de ver películas (buenas o malas).

viernes, 29 de febrero de 2008

El Precio del Cine

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Alien 3 (13-09-92).

En el año 1992 (cuando la expo de Sevilla y las olimpiadas de Barcelona) comencé a conservar mis entradas de cine, una costumbre que, por aquel entonces, muchos otros ya habían decidido adoptar. Ese año el cine costaba 300 pesetas, lo que hoy serían 1,8 euros. Hoy ese precio me parece ridículo, y me cuesta imaginar que hace casi 16 años las entradas fuera exactamente 3 veces más baratas de lo que hoy le cuestan a un estudiante un día de diario.

En base a estos hechos he realizado unas observaciones en las variaciones del precio de las entradas. Para simplificarlo he trabajado sólo con un cine, ya que de unos a otros el precio varía, y con el precio siempre menor, es decir hace 16 años el precio matinal, y actualmente el precio reducido (estudiante –en este caso aplicable– o carnet joven) de diario, ya que el domingo o fin de semana también suele encarecer las entradas.



El resultado se observa a primera vista: el precio asciende regularmente, hasta haberse triplicado en 16 años. La peor subida de precios la sufrimos en 1998, que fue compensada con dos años de mantenimiento, un hecho que no se volvió a producir hasta 2005, tras una subida de 1,2 euros en 4 años. Sin embargo, a pesar de los parones en el alza de las tasas, el ritmo suele ser periódico, y finalmente, y de forma escalonada, seguirá incrementándose.

Llevamos 2 meses de este año y ya hemos sufrido 20 céntimos de recarga en los precios. Fijo que a mediados de año aumenta 30 céntimos más, durante el verano, para que cuando vuelvas a ir al cine, tras las vacaciones, no percibas la subida.



Estos datos están recogidos a partir de 500 entradas repartidas a lo largo de estos 16 años, mostrando mayor consistencia a partir del año 1996.

jueves, 31 de enero de 2008

Santes Dwynwen

La Santa Dwynwen (también conocida como Dwyn, Donwen, Donwenna, Dunwen) vivió en el siglo V después de Cristo. Fue una de las 24 hijas de un Rey y Santo galés llamado Brychan Brycheiniog, de Brechon. La bella y virtuosa Dwynwen se enamoró de un joven príncipe galés, llamado Maelon Dafodrill, quien la correspondió e intentó casarse con ella. Pero no pudo ser y las razones dependen de las fuentes. Se cuenta que el rey Brychan se negó a conceder el permiso a los jóvenes amantes debido a que ya había entregado la mano de su hija Dwynwen a otro príncipe. Otros, en cambio, dicen que ella se dio cuenta de que debía entregar su vida a Dios, convirtiéndose en monja a Su servicio.
Debido a la distancia que se estableció entre ellos, la amargura y la desesperación de Maelon fueron cada vez más insoportables. Al ver su sufrimiento y sentir el suyo propio, Dwynwen se internó en los bosques y rezó fervientemente a Dios para que la ayudara a poner fin a la tristeza que le asolaba tanto a ella como a su amante. Tras sus rezos, cayó plácidamente dormida y soñó que la daban de beber un dulce néctar que la libró inmediatamente de los desvelos de su amor y consiguió que su corazón olvidara la pena. Sin embargo, Maelon se transformó en una estatua de hielo al beber la poción. De nuevo rezó Dwynwen y Dios, al ver que era buena, le concedió tres deseos:

- En primer lugar, deseó que Maelon se descongelara.
- En segundo lugar, pidió que nunca más deseara volver a casarse.
- Y en tercer lugar, imploró a Dios para que atendiera todas las peticiones que ella hiciera en nombre de los amantes de corazón puro, para que todos ellos consiguieran encontrar la felicidad a través de la plena realización de su amor, o pudieran librarse de la pasión y sofocar sus sentimientos. Es decir, rogó a Dios para que nadie sufriera por amor.

Dios le concedió todos sus deseos y ella, a cambio, le entregó su vida. Una vida de completa dedicación. Se retiró a una pequeña isla muy cerca de Anglesey (Ynys Mon), donde fundó un convento. Ahora, el nombre de esa isla es Llanddwyn, ya que en galés significa “La iglesia de Santa Dwynwen”. Su pozo sagrado, un manantial de agua fresca llamado Ffynnon Dwynwen, que podría ser algo así como “el bastón de Dwynwen”, se convirtió en un lugar de peregrinaje. Contaban que se podía averiguar si un amante iba a ser fiel observando los movimientos de los pececillos que vivían en el pozo. Al parecer, era la mujer quien llevaba a cabo esta especie de ritual. Primero, esparcía migas de pan sobre la superficie del agua para, seguidamente, colocar su pañuelo sobre ellas. Si la tela permanecía en calma, habría que preocuparse. En cambio, si el pañuelo se movía, es decir, si los peces subían a la superficie a comerse las migas, la dama podía estar tranquila, ya que su amante le sería por siempre fiel.
Las ruinas de la capilla de Llandddwyn aún pueden visitarse. Se construyeron en el siglo XVI, durante la época de los Tudor, sobre el emplazamiento original del convento que fundó Dwynwen. También se erige en la isla una cruz latina dedicada a la santa. Además, su nombre perdura en la ciudad de Porthddwyn y alzaron en su recuerdo una iglesia en Cornwall.

Uno de sus dichos fue: “Nada hechiza tanto el corazón de una persona como la alegría”.

Y nada, añado yo, hubiera sido capaz de conquistar el endurecido corazón del magus como la dulzura y la inocencia de la niña galesa. Puede que no rezaran a esta santa, pero desde aquí os aseguro que vela por ellos (y no es la única). Ahora se aman intensamente y, bajo su cuidado, les esperan muchos años de felicidad compartida. Todos lo deseamos.

Dedicado a Helenia y Tempus: “No importa el Tiempo, pero fuera hace frío”.

lunes, 21 de enero de 2008

El Padrino parte III

Año de producción: 1990
Producida y Dirigida por: Francis Ford Coppola
Guión: Francis Ford Coppola & Mario Puzo
Intérpretes: Al Pacino, Diane Keaton, Talia Shire, Andy García, Eli Wallach, Joe Mantenga, Bridget Fonda, George Hamilton, Sofia Coppola
Duración: 163 minutos
Frase Mítica: “¿Por qué me he condenado así? Dame una oportunidad para redimirme y jamás volveré a pecar.” Michael Corleone

Cuanto más alto se sube, más profunda es la podredumbre. El poder, la corrupción y la sangre han llegado a los salones Papales, en las entrañas del Vaticano. Michael Corleone está a las puertas de la Gloria… y del Infierno.
La escena inicial recuerda a la del bautizo de la primera parte. La hipocresía de una persona, no exenta de cierta sensación de culpa. La culpa, de hecho, es el factor desencadenante de todos los acontecimientos de esta última parte de la saga. La culpa y los intentos de redención de un hombre hastiado y destrozado por la violencia con la que ha convivido durante largos años.
El tiempo ha transcurrido. Michael ve la posibilidad de legalizar sus negocios de una vez por todas. Sus hijos, Mary y Anthony, la tercera generación, han dejado de ser unos niños. Su hijo no quiere continuar con los turbios negocios familiares y Michael desea, por encima de todo, proteger a su hija. El fantasma de Fredo le acosa y le atormenta. Demasiadas preocupaciones para un corazón cansado. Ni todo el poder sobre la Tierra puede cambiar el destino.
Michael, por sus hijos, decide abandonar el el crimen e invertir todo su dinero en un negocio “legal” con el mismo Vaticano. Sin embargo y para su sorpresa, los círculos eclesiásticos son más peligrosos que los sicilianos. El Arzobispo Gilday decide, apoyado en otra “familia”, estafar a los Corleone. Además, la mayoría de los Padrinos de Nueva York son asesinados, el Papa agoniza y Michael sufre un ataque diabético debido a toda la tensión soportada.
Vincent, el hijo ilegítimo de Sonny, apoyado por su tía Connie, entra en escena con la fuerza y la decisión necesarias para que, bajo su mando, la familia se mantenga fuerte, pero se enamora de su prima, Mary. La única condición que le impone Michael antes de darle el mando es que la deje. Lo hace porque intenta protegerla, pero no resulta tan sencillo.
La película concluye, como toda la saga, con un espectacular montaje que alterna sangre y celebraciones. Al son de “Cavalleria Rusticana”, una ópera de venganzas sicilianas interpretada por Anthony Corleone, se decide el trágico, aunque no por ello menos esperado, destino de los Corleone. Michael pierde a su hija. Aquella a la que había intentado proteger a toda costa. Le golpean donde más le duele. Siente en sus propias carnes el precio de sus acciones. La mejor escena de la película se despliega directa, sin concesiones, ante nuestros ojos. Al Pacino llora con el cuerpo sin vida de su hija en sus brazos. La escena resulta conmovedora y cuenta con una carga dramática y una tensión insoportables. Coppola elimina el sonido de los gritos de Michael, logrando que la sensación de angustia, desesperación y sufrimiento aumente hasta límites prácticamente inaguantables. Es difícil ver sufrir tanto a alguien en una pantalla. Pacino nos transmite todo su dolor, estallando violentamente en un último grito, este sí con sonido, que nos permite volver a respirar.
La relación de esta película con el peso de la culpa y los pecados que arrastramos se hace patente en dos sobresalientes escenas. Michael hablando con el Cardenal Lamberto (futuro Papa Juan Pablo I), confesándose de todos los terribles asesinatos que cometió en su vida. Michael llega a decir: “Asesiné al hijo de mi madre. ¡Asesiné al hijo de mi madre!”. Lamberto le replica: “Tus pecados son terribles y es justo que sufras.”. Aunque luego le da la absolución. Pero Michael no podrá descansar en vida, pues el mismo sicario que luego acaba con la vida de su hija, mata a Don Tomassino por intentar protegerle. Destrozado ante su ataúd, llega a la decisión de dejar todo en manos de Vincent, aunque ello conlleve que la legalidad tanto tiempo ansiada no llegue. Vemos a un Michael vencido, derrotado, incapaz de llevar sobre sus hombros una carga como esa más tiempo. Michael abatido por sí mismo, por sus logros.
En las escenas de Sicilia se pueden ver detalles referentes a las otras dos películas. Mientras Michael pasea con Kay por sus calles, presencian una boda (recordemos que Michael, en el exilio siciliano de la primera parte, se casa con Apollonia); y ven pasar un burro con dos alforjas por la plaza del pueblo de Corleone (el joven Vito escapa escondido de esa manera en la segunda parte).
Al Pacino regresa a su rol de Michael Corleone y brilla de manera asombrosa, pese a contar con maquillaje que le hacía parecer más anciano. Hay gente que opina que ni siquiera él es capaz de soportar el peso de esta película, pese a mostrar un lado más humano y anhelante de redención.
Andy García hace, probablemente, el mejor papel de su vida. Resulta totalmente creíble en su construcción del heredero Corleone, intuyéndose rasgos ya apuntados por James Caan (su padre en la ficción en la primera parte).
Sofia Coppola, que interpretó al hijo de Michael que bautizaban al final de “El Padrino”, no aporta nada. Su personaje no merecía ese trato tan frío y distante. Decían que Coppola escribió el papel pensando en Winona Ryder, pero la actriz sufrió una lesión en la rodilla y no pudo participar en el rodaje. Así que Francis se decidió por su hijita… ¡es que no hay actrices en el mundo! Como si pones, y permitidme la frivolidad, a Jack Black (y que conste que me cae muy bien y su papel en “King Kong” (P. Jackson, 2005) es muy valorable) de protagonista de Superman… ¿me entendéis? Pero como Coppola sabe ser justo, le dio el papel de Mina Harker en “Drácula de Bram Stoker” (F.F. Coppola, 1992).
Robert Duvall, el consigliere Tom Hagen, estaba también pensado para la película. Pero de nuevo el vil metal arruinó una interesante colaboración, ya que la Paramount se negó a pagarle los mismos honorarios que a Pacino, pues según cuentan quería cobrar igual que él. El papel del abogado Harrison, interpretado por George Hamilton parece demasiado familiar (en lo que se refiere a funciones desempeñadas en la familia, que no a empaque e importancia narrativa).
Sin Ryder y sin Duvall (además, sin Hagen), la película pierde bastantes enteros, lo que unido a un guión no tan brillante como en otras ocasiones, nos deja un sabor agridulce. Por lo que pudo ser y no fue. Coppola explica que, tras el fracaso de su película “Corazonada” (1982), se vio en la necesidad económica de rodar esta tercera parte, ya que la oferta que le hizo la Paramount fue muy generosa. Como para no serlo, las productoras explotan las gallinas de los huevos de oro hasta el máximo. Pero Coppola, que valoraba como realmente se merecen las dos primeras películas, quería desmarcarse de esta última titulándola “La muerte de Michael Corleone”, pero ¿a que resulta mucho más atractivo y comercial “El Padrino parte III”? Desde mi punto de vista, es una película necesaria y un homenaje a las otras dos películas de la saga y, sobre todo, al personaje de Michael Corleone, uno de los más grandes de la historia del cine. Pero también admito que la sombra de las dos anteriores películas es muy alargada y lastra ésta desde el principio.
Existe una considerable similitud entre el guión de esta película y la primera: un padrino viejo que cae gravemente enfermo a causa de un atentado, un sucesor que debe tomar el control y un viaje a Sicilia; finalmente, una secuencia de asesinatos para saldar cuentas. Puede que al tándem Puzo-Coppola se le estuvieran acabando las ideas. Puede, pero el director hablaba de una hipotética cuarta parte, con un estilo similar a la segunda. Dos historias paralelas: Sonny Corleone en su juventud, mezclándose en los negocios paternos; y otra de Vincent Corleone continuando con la familia. Padre e hijo. Pero Mario Puzo murió en 1999 y la posible cuarta parte quedó como eso, como una posibilidad.
La muerte de Michael sucede en una época indeterminada del futuro. Muere sólo, ciego, cansado y con la única compañía de un perro.

Y acabo con las naranjas:
- Michael, al morir, deja caer una naranja de su mano.
- En la masacre de Atlantic City, cuando empieza a temblar la mesa, una naranja rueda por encima de ella.
- Mientras Altobello habla con Michael en el hospital, Neri pone un vaso de zumo de naranja en la mesa.

La película no ganó ningún Oscar, pero estuvo nominada a siete: Mejor Película; Mejor Director; Mejor Actor de Reparto (Andy García); Mejor Fotografía; Mejor Dirección Artística; Mejor Montaje y Mejor Canción.

lunes, 26 de noviembre de 2007

El Padrino parte II

Año de producción: 1974.
Producida y Dirigida por: Francis Ford Coppola.
Guión: Francis Ford Coppola & Mario Puzo.
Intérpretes: Al Pacino, Robert Duvall, Diane Keaton, Robert DeNiro, Talia Shire, John Cazale, Lee Strasberg, Michael V. Gazzo.
Duración: 192 minutos.
Frase Mítica: “Ten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos”
Michael Corleone

Michael Corleone ha asumido el poder.

Dos años después del colosal éxito de “El Padrino”, Puzo y Coppola unen de nuevo sus mentes y sus plumas para realizar una devastadora película, una cinta que nadie se atreve a juzgar menor que su predecesora, habiendo incluso quienes la catalogan (y yo me incluyo entre ellos) como la mejor parte de la trilogía.
Coppola utiliza una estructura narrativa separada temporalmente entre la historia actual de Michael Corleone (en los años 50) y la de Vito Corleone en su juventud (principios del siglo XX). La primera nos relata una nueva batalla librada por Michael, el heredero de la dinastía Corleone, quien ha recibido un legado de poder, respeto y dinero; mas también una herencia maldita de dolor, angustia y muerte. La segunda historia cuenta el ascenso de Vito Corleone desde su infancia perseguida en Sicilia, hasta la consolidación en América, a través de la astucia y el arrojo, de uno de los imperios criminales más grandes de los estados Unidos.

Excepcional está Robert DeNiro, junto a un no menos excelente Al Pacino. El duelo interpretativo, pese a no compartir un solo plano, alcanza dimensiones memorables. A los cinéfilos (cinéfagos) algo mitómanos se nos caía la baba viéndoles conversar en aquella cafetería atestada de gente, ajenos a lo que sucedía. Me refiero a "Heat" (Michael Mann, 1995).
DeNiro realiza su papel en italiano. Los movimientos y el timbre de voz que Brando ejecutó en la primera parte son aquí apenas señalados como gestos que el personaje poco a poco irá adquiriendo. DeNiro estuvo en Sicilia para poder interpretar el acento y el modo de ser de un verdadero hijo de Corleone. Cabe destacar en su historia la genial secuencia (perfecta por su planificación e intensidad creciente) de la persecución y el asesinato de Fanucci (jefe de la “Mano Negra”). Hay, además, una increíble secuencia, absolutamente brillante, que puede pasar desapercibida, y es ahí donde radica toda su maestría, en que nos encaja perfectamente. Vito sale de la tienda donde trabaja para iniciar el reparto y la cámara, de manera muy precisa gracias a una perfecta planificación de la toma, lo va siguiendo por la calle, entre la gente y los coches, mostrando la magnífica ambientación de Dean Tavoularis. Da una sensación de realidad tan grande que nos sentimos transportados de lleno a esa época. Toda la escena, unida a la sensacional partitura de Nino Rota, deja una sensación de tremenda melancolía, algo así como estar viendo los buenos aunque duros momentos de la legalidad, que ya no volverán jamás. También destacarí el momento en el que Vito regresa junto a su familia, tras haber acabado con Fanucci, y coge en sus brazos al recién nacido Michael y le dice: “Michael… Tu padre te quiere mucho”; como convenciéndose a sí mismo de que lo que ha hecho tiene un fin honrado y justificable, pese a que el fin no justifique los medios. La escena es de una sencillez aplastante, pero es muy útil porque ayuda a humanizar al personaje de Vito Corleone.

En la historia de Michael, las tensiones entre los distintos grupos mafiosos por hacerse con el control se ven incrementadas por las traiciones dentro de la misma familia. De aquí se derivan las escenas más terribles de toda la saga: la traición y posterior asesinato de Fredo por parte de su hermano menor, Michael, un Al Pacino que operó un fastuoso cambio de registro desde la primera parte. Su mímica, su presencia y su mirada han perdido la inocencia. Nos regala una interpretación parca en gestos y de voz calmada y queda. Así nos resultan tan atronadores sus subidas de tono, que realmente sobrecogen (cuando habla con Hyman Roth o le grita a su mujer). A través de sus ojos brilla la astucia y la crueldad del heredero Corleone. En La Habana, durante la fiesta de celebración del año nuevo, Michael descubre la traición de su hermano y, en medio de la pista de baile, le da el beso de la muerte mientras le dice: “Me rompiste el corazón”. Luego, en el entierro de su madre, Michael abraza a su hermano delante de la familia. Al darle ese abrazo asistimos por una parte a la sentencia de muerte de Fredo (Michael no puede perdonarle, la mirada entre éste y Al Neri, encargado de matar a Fredo, durante ese abrazo es reveladora) y, por otra parte, Michael alivia el peso que oprime el alma de Fredo dándole el perdón. De esta manera, su hermano muere, pero lo hace después de haber encontrado la paz. Es asesinado mientras pesca, rezando; y Michael oye el disparo, en el que es para mí uno de los planos más hermosos de la historia del cine, bajando la cabeza, con las manos en los bolsillos, tras una cristalera. Ya está. Hecho.
La muerte de Fredo fue motivo de discusión entre Puzo y Coppola. El primero era partidario de que viviera, trayendo consigo la redención de Michael, mientras que Coppola abogaba por la condenación de su alma, al asesinar a su hermano (nótense las connotaciones bíblicas). Al final, Coppola salió victorioso, pero Puzo nunca estuvo de acuerdo. Desde mi punto de vista, me parece la mejor decisión, es decir, coincido con Coppola.
Hay un detalle curioso en la historia de Michael y también sucede en La Habana. Durante la reunión con los inversores cubanos (que luego se reparten el pastel literal y metafóricamente), les entregan un teléfono de oro macizo. Va pasando de mano en mano por todos los asistentes, que se muestran intrigados por el peso del teléfono. Todos excepto Michael y Roth, que no demuestran ningún interés. Para ellos, lo importante en Cuba está aún por llegar y no tiene nada que ver con esa reunión.

El reino de los Corleone está saturado de poder y desborda ambición. Busca ampliar sus fronteras. A diferencia de su padre, quien era sólo la mente tras los actos, Michael siempre toma partido en ellos, lo que desencadena un destino trágico y brutalmente violento para toda la familia. En la primera parte, el poder es un símbolo edificador de una familia, mientras que en la segunda película y, más concretamente, en la historia de Michael, es un símbolo de destrucción de esa familia. El poder crea y destruye… depende de quien lo maneje.
Cabe destacar la excelente actuación de Michael V. Gazzo que interpretaba al carismático y cómico mafioso Frank Pentangelli, que muchos sostienen que de no habérsele suprimido escenas hubiese sido fiel aspirante a competir con Robert DeNiro por el Oscar al mejor actor de reparto.
La cinta fue filmada en Technicolor, haciendo sus tonalidades mucho más intensas. El relato de Michael es apreciado en colores brillantes y se desenvuelve casi siempre bajo el sol, en escenarios como Nevada, Miami y Cuba. La historia de Vito maneja siempre el look sepia y se desarrolla bajo los nublados neoyorquinos y la vengativa Sicilia.
El montaje y la alternancia entre las dos partes del relato es magnífica. Hicieron uno anteriormente, con menos cambios entre las historias, pero no cuajó en los primeros pases, así que las intercalaron más, logrando un equilibrio sublime. Coppola también realizó un montaje cronológico, pero el resultado no fue del agrado de casi nadie.
Estaba pensado que Marlon Brando apareciera en la última secuencia de la cinta, cuando Michael recuerda a su familia (todos vivos y unidos). Sin embargo, la estrella argumentó que los estudios le habían tratado muy mal en la primera parte y no quiso regresar al set ni por un día. Sí lo hizo, en cambio, James Caan, que aparece como Sonny. Aún a pesar de la ausencia física de Brando, tal y como dijo Robert Duvall, su presencia se siente en todo momento, realmente parece que está en la habitación de al lado.Es curioso que el recuerdo de esa escena le venga a la mente a Michael al rememorar el asesinato de Fredo, quien, como se ve, es el único que le apoya en su decisión de alistarse en el ejército.
La Paramount pensó en contratar a Martin Scorsese como director de esta segunda parte, pero tras el éxito de su predecesora, Coppola prefirió mantener el control sobre la dirección. Además, ejerció también de productor, al igual que en la tercera parte de la saga.
Vayamos de nuevo con las naranjas, heraldos de muerte. Ahí van unas cuantas, pero no todas:
- Michael come una naranja mientras decide la muerte de Hyman Roth.
- Vito coge una naranja de un carro y el vendedor insiste en regalársela.
- Cuando el joven Vito les está diciendo a Clemenza y a Tessio que va hacerle "una oferta" a Fanucci, hay naranjas en el puesto que tiene detrás.
- Hay naranjas delante de los invitados, en la reunión de La Habana.

La película ganó 6 Oscars: Mejor Película; Mejor Director; Mejor Guión Adaptado; Mejor Actor de Reparto (Robert DeNiro); Mejor Banda Sonora (Nino Rota y Carmine Coppola, padre de Francis) y Mejor Dirección Artística (Dean Tavoularis). Tuvo otras cinco nominaciones: Actor (Al Pacino); Actriz de Reparto (Talia Shire); Actor de Reparto (Lee Strasberg (Hyman Roth) y Michael V. Gazzo) y Diseño de Vestuario.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Adiós al cómico

El día 21 de Noviembre de 2007, murió Fernando Fernán-Gómez. Nació en el año 1921.
Con él desaparece un creador total: dramaturgo, novelista, articulista, guionista, director de cine, teatro y televisión y, por supuesto, actor. Fue un defensor feroz de la vida libertaria de los cómicos (término que le gustaba y que siempre apreció), de su moral y del mundo aparte que constituyeron durante los grises años del franquismo. Como no deseo que esto se convierta en un extensísimo resumen de su carrera, destacaré algunas cosas.

Trabajó en más de 180 películas, dirigió 25 filmes y escribió una decena de obras teatrales, entre ellas, en 1984, Las bicicletas son para el verano. ¿Quién no ha leído ese gran libro?

Recibió numerosos galardones como el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, los Premios Nacionales de Cine y Teatro, la medalla de oro de la Academia de Cine y cinco premios Goya.

Fue elegido en 2000 miembro de la Real Academia (ocupó el sillón B).

Tras tantos y tantos años, lamento profundamente su pérdida y la desgraciada polémica que unos cuantos se dedicaron a encender a raíz de aquel famoso comentario. Quedémonos con el humanista, con el hombre que sabía hacer de todo y todo lo hacía bien. Jamás olvidaré (entre muchas otras cosas) a Luisito pidiendo su bicicleta ni, por supuesto, a aquella panda de cómicos que se pateaban España en la fabulosa y muy tierna "El viaje a ninguna parte" (gracias, Samael, por recomendármela).

Y para concluir, unas palabras suyas: "Creo hallarme entre las personas dispuestas a defender su libertad no con la violencia y la sangre, sino con el pensamiento y la palabra."

Buen viaje, maestro.

lunes, 19 de noviembre de 2007

El Padrino

Año de producción: 1972
Dirigida por: Francis Ford Coppola
Guión: Mario Puzo & Francis Ford Coppola
Intérpretes: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Richard Castellano, Robert Duvall, Sterling Hayden, John Marley, Diane Keaton.
Duración: 168 minutos.
Frase Mítica: “No es personal, sólo negocios.”
Michael Corleone
Aunque parezca lo contrario debido al tremendo éxito cosechado por la película, “El Padrino” se rodó con muy pocos medios (se pasó del millón de dólares del presupuesto original a 6,2 millones de gasto final), lo que acarreó en alguna ocasión problemas para Francis Ford Copplola (EEUU, 1939) quien, al estar empezando en esto del cine, se llevó una primera impresión muy dura de lo que es rodar una película. Estuvieron a punto de echarle nada más comenzar la producción y, como él mismo dice, fue un milagro que aguantara, sobre todo esas primeras semanas de rodaje. Pero pasemos a hablar de una de las bazas más importantes de este joven director, colega de Spielberg, Lucas, DePalma y Scorsese, el reparto de la película.
Marlon Brando (EEUU; 1924, 2004): Vito Corleone. El Don. Capo al frente de una de las mayores familias mafiosas de Nueva York. Su interpretación es impecable. No sólo se caracterizó añadiéndose un montón de años a la perfección, sino que adoptó un acento que él mismo ideó para dar mayor solemnidad y presencia a su personaje. Pensó que debería tener la cara de un bulldog y se introdujo algodones en la boca para conseguirlo. A partir de esta película, todos los capos de la Cosa Nostra tienen ese “algo” que Brando le dio a Don Vito. La lucha de Coppola con la Paramount para que contrataran a Brando fue muy dura, ya que no lo querían ni en pintura. De hecho, cobró un salario irrisorio, motivo por el cual acabó muy molesto con la productora.
James Caan (EEUU; 1940): Sonny Corleone. El hijo mayor. El heredero. Elegido para suceder a Don Vito cuando llegue el momento. Su interpretación rebosa fuerza e intensidad, con momentos memorables como la paliza que le da a Carlo Rizzi (el palo que Caan le lanza fue una improvisación de éste, con el desconocimiento del propio Coppola) o su propia muerte, acribillado a balazos en un peaje (homenaje a Arthur Penn y a su película “Bonnie & Clyde” (1967)). Robert DeNiro hizo una prueba para este papel.
Al Pacino (EEUU; 1940): Michael Corleone. Es, al principio del film, un héroe de guerra con novia que no quiere saber nada de los turbios negocios de su padre y pretende mantenerse siempre al margen. Pero, poco a poco, va involucrándose más y más para proteger a la familia de sus enemigos, hasta el punto de convertirse en el nuevo (y despiadado) Don.
John Cazale (EEUU; 1935): Fredo Corleone. A pesar de ser mayor que Michael, no está preparado para asumir una posición de poder y eso le hace sentirse continuamente humillado. A lo largo de las dos primeras películas, la cuidada interpretación de Cazale consigue dotar a Fredo de una gran dosis de humanidad y sensibilidad. Martin Sheen hizo una prueba para este papel. Coppola no se lo dio, pero se quedó con su cara y contó con él para su oscuro descenso al corazón de las tinieblas que supuso “Apocalypse now” en 1979.
Talia Shire (EEUU; 1946): Connie Corleone. Única hija de Vito y hermana de Coppola (la familia…). Su personaje, muy secundario en la trama, no destaca en la película. Y sí. Es la novia de Rocky.
Robert Duvall (EEUU; 1931): Tom Hagen. Ahijado de Vito, consigliere (consejero) de la familia, además de abogado y hombre de total confianza. La actuación de Duvall, sobria y convincente, es un factor muy importante a la hora de conseguir la sensación de unión en torno a la familia y la lealtad a la misma como forma de vida.
Diane Keaton (EEUU; 1946): Kay Adams. Personaje que, al igual que el de Talia Shire va ganando en convicción y credibilidad a lo largo de la saga. Keaton, musa de Woody Allen, aporta cierta excentricidad a Kay.

Pasando ya a la película, destacar por encima de todo el ritmo tan perfecto que mantiene el guión de principio a fin. Las situaciones varían con maestría, desde la tensión a la explosión brutal de violencia. Prueba de ello es que las escenas que más se recuerdan después de haberla visto son las más violentas, sobre todo las muertes de Luca Brassi cuando le clavan la mano con un estilete a la barra de un bar y le ahogan con una cuerda de piano tras descubrir que es un espía; la antes comentada de Sonny; la cabeza cortada de caballo en la cama ensangrentada de Woltz y, como no, el aseinato de Sollozzo y McCluskey ejecutado por Michael en el restaurante. Esta última escena fue una de las que hizo que la Paramount no contratara a un director de acción como tenía planeado (decían que había poca en la película). La otra fue la de la pelea de Connie con Carlo, prácticamente improvisada por Coppola, grabada en una sola toma. La secuencia del restaurante también sirvió para que los magnates de la Paraount creyeran en aquel joven bajito y enclenque llamado Al Pacino con cara de no haber roto nunca un plato para interpretar a Michael. De hecho, este papel fue en principio para James Caan (también se lo ofrecieron a Robert Redford), pero Coppola lo tenía claro, el joven Al era el hombre perfecto para el papel y, en esta escena, Pacino lo demuestra con creces.
Aunque la tensión es continua durante toda la película, nunca es recomendable dejar a los espectadores sin algún momento de “reposo”. Por ese motivo, Coppola se recrea especialmente en el exilio de Michael en Sicilia. Sirve para relajarnos y como contrapunto para conseguir un mayor efecto dramático en el futuro. Pero ese relax no se convierte en algo tedioso y aburrido, sino que Coppola despliega todo su talento para filmar unos planos de tanta belleza que dejan huella durante toda la película. Acompañado por la magnífica banda sonora compuesta por Nino Rota, las escenas en las que se mueven Michael y sus dos guardaespaldas por las escarpadas montañas; o cuando Michael sale a pasear con Apollonia con todo el séquito tras ellos, se convierten en experiencias vitales, reales y conmovedoras. De nuevo el contrapunto, secuencias en las que experimentamos una explosión de vitalidad, pero que, como no, terminan con otra explosión, esta vez de muerte, de Apollonia.
Otra escena increíble es la que tiene lugar cuando Michael se involucra en los problemas de la familia y planea el asesinato de Sollozzo y McCluskey. En ese momento se convierte en un verdadero Corleone y, para plasmarlo, Coppola utiliza un zoom muy lento y continuado, acercándose más y más a Michael. De este modo, a medida que aumenta su implicación en la familia, se va engrandeciendo también su tamaño ante la cámara.
La fotografía de Gordon Willis (sin nominación a los Oscar) es también digna de mención, introduciendo una atmósfera sombría por momentos (en las reuniones mafiosas, donde casi todo es secreto, falso e ilegal; de hecho, en ocasiones no llegan a apreciarse los ojos de los personajes), pero a su vez es de gran luminosidad en las fiestas, por ejemplo. Así se mantiene un contraste muy revelador entre la vida familiar y los negocios.
El gato que sostiene en brazos el Don no estaba en el guión. Simplemente, apareció por el plató y a Marlon Brando le pareció buena idea llevarlo encima la primera vez que se veía a su personaje. Coppola estuvo de acuerdo y la imagen del padrino con el gato ya forma parte de la hisyoria del cine. Todo porque al minino en cuestión le apeteció pasearse por el set de rodaje…
Se puede comprobar que durante las más de dos horas y media de metraje del film, no se pronuncia ni una sola vez la palabra “mafia” o “cosa nostra” o expresiones similares. Siempre se alude a ellos como “la familia” o “los negocios”. Unos comentan que fue debido a una decisión personal de Coppola y Puzo; mientras que otros defienden que fue la “recomendación” de unos caballeros elegantemente vestidos y con un más que notorio acento italiano que visitaron a la pareja de guionistas.
Uno de los ayudantes de Coppola fue su amigo George Lucas, que le asistió en la filmación de alguna toma (los planos de los titulares de los periódicos, por ejemplo) y, además, le ayudó a rescatar material desechado anteriormente para completar algunas escenas.
Otro de los grandes “Leit-Motiv” de la cinta son las naranjas. La fruta o el color aparecen cuando hay una muerte cerca. Ahí van algunos ejemplos:
- Don Vito compra naranjas en un puesto de fruta justo antes de sufrir el atentado ordenado por Sollozzo.
- Hay un cuenco con naranjas delante de Woltz. Y ya sabemos qué le pasa a su caballo...
- En la reunión de las Cinco Familias, hay cuencos de naranjas colocados delante del Don, Philip Tattaglia y Barzini.
- Ropa naranja: La corbata de Michael cuando habla con Moe Green (el dueño del casino de Las Vegas que no quiere vender su participación a los Corleone y acaba muerto de un disparo en el ojo mientras le dan un masaje… por cierto, el masajista lleva pantalones naranjas); Carlo viste un traje naranja cuando Sonny le da la ya comentada paliza…
Aún quedan más, a ver si sois capaces de descubrirlos todos.

La película ganó 3 Oscars en el año 1972: Actor protagonista (Marlon Brando, que rechazó el premio); Guión adaptado (Coppola y Puzo) y Película. Fue nominada a otros 7: Sonido; Diseño de vestuario; Montaje; Actor secundario (Caan, Pacino y Duvall); y Dirección. Sucedió algo curioso con la música de Nino Rota. Entró como nominada a mejor música original dramática, pero parte del score y el tema principal fueron compuestos por Rota para la película italiana "Fortunella", del año 1958; así que decidieron añadir otra banda sonora más a la competición, que fue el de "La Huella (Sleuth)". Por lo que ese año hubo 6 nominados.

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