viernes, 24 de agosto de 2007

La Torre de Babel

Pieter Brueghel el Viejo, 1563.

Siempre me han llamado la atención algunas historias bíblicas. Pese a que no soy creyente, la fascinación que han ejercido sobre mí las Sagradas Escrituras siempre ha sido importante. Creo que esta es de las mejores. La Torre, una construcción de tipo zigurat, se convierte en símbolo de la confusión que invade al hombre cuando no puede comunicarse con sus semejantes, porque cada uno emplea su propio idioma. Esta situación, inicialmente caótica fue (según el relato bíblico) deliberadamente provocada por Dios, para castigar el orgullo ilimitado de los seres humanos que pretendían llegar a tocar el cielo con sus manos. ¿Qué mejor manera de explicar la multitud de lenguas que existen en el mundo? Eso sí, también hay datos históricos y arqueológicos porque en esas ciencias sí que creo. Es un placer volver con vosotros.
Texto del capítulo 11 del Génesis:
1 Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras.
2 Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí.
3 Entonces se dijeron unos a otros: "¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámoslos a cocer al fuego". Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla.
4 Después dijeron: "Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra"
5 Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo,
6 y dijo: "Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua.
7
Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros".
8
Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad.
9
Por eso se llamó Babel: allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de los hombres y los dispersó por toda la tierra.
Nemrod, quien fue el primero en hacerse rey después del Diluvio, y a quien la Biblia identifica como un poderoso cazador opuesto a Yahvé, es señalado como el verdadero gestor de la idea de llevar a cabo esta enorme empresa. Algunos han intentado identificarlo con Sharrukin o Sargón I de Akkad, el fundador del primer Imperio semita (acadio) de que se tiene memoria. Otros creen ver en este vigoroso cazador la figura del dios asirio Ninurta, dios de la guerra y de la caza que, como Nemrod, se placía en cazar a sus enemigos. Al no disponer de piedra para la construcción, se decidió fabricar ladrillos. Y como tampoco contaban con cal, usaron betún como argamasa.
El tiempo aproximado de su construcción puede deducirse de la siguiente información. Péleg (cuyo nombre se perpetuó en el de una ciudad en la confluencia del Éufrates con el Khabor, mencionada en las tablillas de la ciudad de Mari, en el Éufrates medio, y que en la época grecorromana llevó el nombre de Phaliga) habría vivido desde, aproximadamente, el 2269 hasta el 2030 antes de Cristo. Su nombre significa "División", porque "en sus días se dividió la tierra", esto es, "la población de la tierra"; "de allí los había esparcido Yahvé sobre toda la superficie de la tierra". Un texto cuneiforme de Shar-kali-sharri, rey de Akkad (y sucesor de Sargón I de Akkad), quien vivió en el tiempo de los patriarcas, menciona que restauró una torre-templo en Babilum (Babel, Babilonia), con lo que da a entender que tal edificio existía antes de su reinado. De hecho, en los registros sumerios aparece mencionada como Kadingira, que es el equivalente sumerio del akkadio Babilum.
Curiosamente, durante cuatro siglos arqueólogos occidentales intentaron ubicar esta famosa construcción en la zona del actual Irak. Entre otros sitios, fue buscada en Akar Quf (al oeste de Bagdad), donde antaño existió Dur Karigalzu (las ruinas retorcidas de cuyo zigurat, identificado por algunos viajeros con la Torre de Babel, todavía desafía a los vientos que la han modelado); y en Birs Nimrud, donde se encuentran las ruinas de la antigua Borsippa, situada cerca de los restos de Babilonia, hacia el suroeste.
En 1913, el arqueólogo Robert Koldewey encontró una estructura en la ciudad de Babilonia que él identificó como la torre de Babel. Esta torre habría sido destruida y reconstruida en numerosas ocasiones, debido al cambiante destino de la zona. La destruyeron los asirios y también los arameos. Y fue reconstruida en varias oportunidades por los príncipes caldeos, entre ellos Nabopolasar (625-605 antes de Cristo). Se estima que la construcción más antigua de la Etemenanki, «Casa del Fundamento del Cielo y de la Tierra», se construyó durante el III milenio antes de Cristo.
La base de esta torre habría sido un cuadrado de 92 m de lado, y su altura original habría sido aumentada en tiempos de Nabopolasar y Nabucodonosor II (605-592 antes de Cristo), para hacerla una digna exponente de su poderío y grandeza. Cálculos basados en otras excavaciones arqueológicas determinaron que esta torre escalonada pudo haber tenido entre 60 y 90 m de altura. Se conserva una muy interesante y detallada descripción de este zigurat en los escritos de Heródoto, llamado el "Padre de la Historia", quien visitó Babilonia.
En medio de cada uno de los dos grandes cuarteles en que la ciudad se divide, hay levantados dos alcázares. En el uno está el palacio real, rodeado con un muro grande y de resistencia, y en el otro un templo de Júpiter Belo con sus puertas de bronce. Este templo, que todavía duraba en mis días, es cuadrado y cada uno de sus lados tiene dos estadios. En medio de él se va fabricada una torre maciza que tiene un estadio de altura y otro de espesor. Sobre esta se levanta otra segunda, después otra tercera, y así sucesivamente hasta llegar al número de ocho torres. Alrededor de todas ellas hay una escalera por la parte exterior, y en la mitad de las escaleras un rellano con asientos, donde pueden descansar los que suben. En la última torre se encuentra una capilla, y dentro de ella una gran cama magníficamente dispuesta, y a su lado una mesa de oro. No se ve allí estatua ninguna, y nadie puede quedarse de noche, fuera de una sola mujer, hija del país, a quien entre todas escoge el Dios, según refieren los Caldeos, que son sus sacerdotes.
Para tratar de desentrañar el misterio generado alrededor de la torre babilónica hay que partir de la aseveración de su existencia. Sin duda alguna fue un monumento concreto. Cobró gran trascendencia hasta el punto de integrarse al folklore de los pueblos, como respuesta a la inquietud por el empleo de tantas lenguas. Etimológicamente el nombre "Babel" nace de dos raíces. La babilónica "Bab-ilu" (puerta de Dios) y la hebrea "balal" (confusión). Las dos perfectamente aceptables dentro de su valor contextual. Hoy sólo se conservan ruinas de ella ya que su construcción fue hecha con materiales muy sensibles a la intemperie.

jueves, 12 de julio de 2007

Rain Knight en concierto


Anuncio, para todo aquel que esté interesado, que mañana tocan en Coslada, el grupo Rain Knight. Nos traen un nuevo estilo musical que llaman RPG Metal (para todo aquel que no lo sepa viene de Role Playing Game).

La entrada es gratuita y garantizan un buen rato con buena música. No os lo perdáis.


SALA SENSORAMA,
Avda. de Moscú 1.
23:00 Entrada Libre.

lunes, 25 de junio de 2007

Hen Wlad Fy Nhadau


Una pequeña y humilde lección de historia, relacionada con esa tierra mágica de la que ya he hablado. Merece ser descubierta. Viajemos de nuevo al país de Cymru.
El primer día de Marzo es una ocasión especial para todos los galeses. Es la festividad de St. David, santo patrón de Gales. Conmemora el día en que murió, allá por el 598 después de Cristo. Según su biógrafo: “Entró en el Cielo donde fue recibido por un grupo de ángeles”.
Esta festividad nacional ha sido fervorosamente celebrada por los galeses y, hasta la Reforma de la Iglesia, se consideraba una fiesta religiosa. Durante el siglo XVI, era la costumbre del Rey Enrique VII, galés, pagar generosamente un banquete por su guardaespaldas, también galés, en el día de St. David.
Durante las celebraciones hay entusiastas y calurosas representaciones del Himno Nacional Galés, “Land of My Fathers” (“Tierra de mis Padres”). Para los galeses, la canción simboliza el cariño y el afecto que sienten por su patria y todo lo que significa para ellos. Pero poca gente sabe que este célebre y querido himno fue compuesto hace 150 años. Y esta es su historia. Nació en la ciudad de Pontypridd, en el valle del Rhondda. Fue el resultado de la colaboración entre padre e hijo: Evan James y James James. El padre, Evan, era un comerciante de tejidos (lana en su mayor parte, proveniente de las celebérrimas ovejas galesas), mientras que James era un apasionado aficionado de la música y un brillante arpista. Vivían cerca de la pequeña fábrica textil de la calle Mill en Pontypridd. Una muy buena fuente documental (una carta de uno de los cinco hijos de James, fechada el 4 de Diciembre de 1910, conservada en la Biblioteca Pública de Cardiff) nos relata la composición de la pieza: “Con frecuencia he oído a mi padre contar que una tarde de Domingo del mes de Enero de 1856, salió a pasear por el camino de Rhondda y que esa melodía acudió a su cabeza. Cuando regresó a la casa de mi abuelo le dijo: “Padre, he compuesto una melodía que, en mi opinión, es muy apropiada para una canción patriótica galesa. ¿Escribirías algunos versos?”” Entonces, James tocó la melodía con su arpa y Evan, conmovido por la emoción que le embargaba, comenzó a garabatear la letra en una pizarra. Completó la primera estrofa esa misma tarde y la segunda y tercera a lo largo de la semana. El manuscrito original de la letra y la música (escrito por James James) se encuentra en la Biblioteca Nacional de Gales, en la ciudad universitaria de Aberystwyth.
Un estudio del texto concluye que la letra es la misma que aún se canta hoy en día, pero la melodía difiere ligeramente de la composición original.
Originalmente, a la canción de James se la conocía con el prosaico título de “Glan Rhondda” (“Tierra de Rhondda”), en conmemoración al lugar de su composición. En el año 1858 participó en un certamen, Llangollen National Eisteddfod. Un “Eisteddfod”, en Gales, es un festival o una competición de las artes, especialmente de poesía y canto (recordad que es tierra de Bardos). Allí fue alabada por el jurado, otorgándoles a James y a Evan una medalla. Pronto empezó a ser conocida como “Hen Wlad Fy Nhadau”, “Tierra de Mis Padres”, en referencia a las primeras palabras de la canción. Ya con ese nombre, fue cantada por primera vez en público en una pequeña capilla de un pueblo cerca de Pontypridd. La solista fue una chica de 16 años llamada Elizabeth John. En el mismo año, el propio James James la cantó, acompañado por un arpa, en la ceremonia de apertura de un Eisteddfod en Pontypridd. A finales del siglo XIX, la canción ya era considerada por la gente como la canción nacional galesa. Cada evento de cierta relevancia donde se reunieran galeses incluía entre sus actos que todos cantaran el himno. Los “Eisteddfodau” que se celebraron por todo el país hicieron a la canción parte de sus actos. A principios del siglo XX se constituyó un fondo para mantener la memoria de Evan James y James James. Todos los galeses fueron invitados a contribuir. Se les animaba así: “Guineas, medias Guineas y sumas más pequeñas serán bienvenidas de aquellos que no puedan proporcionar más: subscripciones más elevadas podría venir libremente de otros. Pero la respuesta ha de ser inmediata.” Cuando el fondo cerró en 1914, se habían recolectado más de 1.000 libras (de aquella época). En el parque Ynysangharad, en Pontypridd, apenas a cien yardas del lugar de la calle Mills donde compusieron el himno, el escultor Sir W. Goscombe John comenzó su trabajo para conmemorar a los benefactores de Gales. Los años de la I Guerra Mundial y la posterior depresión, dificultaron el progreso. El 23 de Julio de 1930 se descorrió el velo que cubría dos figuras de bronce, una mujer representando la poesía y un hombre sosteniendo un arpa. Una inscripción en galés e inglés en el pedestal de las estatuas resumía la historia de la composición de “Tierra de Mis Padres”. En esa agradable tarde veraniega, unas 10.000 personas cantaron el himno, acompañadas por la banda del 5º Regimiento Galés. Las colinas circundantes acompañaron el glorioso cantar, expandiendo el sonido hacia el horizonte y más allá, hacia la tierra de los Sueños y de la Libertad.
Dedicado a todos aquellos que lucharon y murieron defendiendo la Libertad. Para Thomas de Cardiff, cuántas cosas me habré perdido…

CYMRAEG
Mae hen wlad fy nhadau yn annwyl i mi/Gwlad beirdd a chantorion, enwogion o fri/Ei gwrol ryfelwyr, gwladgarwyr tra mâd/Tros ryddid gollasant eu gwaed

Gwlad, gwlad, pleidiol wyf i'm gwlad/Tra môr yn fur i'r bur hoff bau/O bydded i'r hen iaith barhau

Hen Gymru fynyddig, paradwys y bardd/Pob dyffryn, pob clogwyn, i’m golwg sydd hardd/Trwy deimlad gwladgarol, mor swynol yw si/Ei nentydd, afonydd, i mi

Gwlad, gwlad, pleidiol wyf i'm gwlad/Tra môr yn fur i'r bur hoff bau/O bydded i'r hen iaith barhau

Os triesiodd y gelyn fy ngwlad dan ei droed/Mae hen iaith y Gymry mor fyw ag erioed/Ni luddiwyd yr awen gan erchyll law brad/Na thelyn bersieniol fy ngwlad

Gwlad, gwlad, pleidiol wyf i'm gwlad/ Tra môr yn fur i'r bur hoff bau/O bydded i'r hen iaith barhau
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CASTELLANO
¡La Tierra de mis padres, la tierra que yo elegí!/La Tierra en la que poetas y juglares se regocijan/La Tierra cuyos bravos guerreros eran leales/Mientras sangraban por la libertad tiempo atrás

¡Cymru! ¡Cymru! ¡Privilegiada tierra de Cymru!/¡Mientras el mar sea su muralla, nada puede ocurrir/Para estropear la antigua lengua de Cymru!

¡Antigua y montañosa Cambria, Edén de Bardos!/Cada colina y cada valle evocan mis recuerdos/De los oídos de sus patriotas, cuán encantadora parece/La música que fluye en sus arroyos.

¡Cymru! ¡Cymru! ¡Privilegiada tierra de Cymru!/¡Mientras el mar sea su muralla, nada puede ocurrir/Para estropear la antigua lengua de Cymru!

Mi país, aún aplastado por muchos enemigos/La lengua de Cambria perdura estos días/Las Musas eludieron los viles filos de los traidores/¡El arpa de mi Tierra sobrevive!

¡Cymru! ¡Cymru! ¡Privilegiada tierra de Cymru!/¡Mientras el mar sea su muralla, nada puede ocurrir/Para estropear la antigua lengua de Cymru!

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Nota: Cambria es como los romanos llamaban a la tierra de Cymru.

lunes, 11 de junio de 2007

Hay-on-Wye (Y Gelli)

Os invito a pasear conmigo por Cymru (Gales), esa tierra mágica en muchos aspectos que me cautivó allá por el verano de 2005. Concretamente me voy a detener en Hay-on-Wye. Cuenta con un segundo nombre en cymraeg (galés): “Y Gelli”, que significa “La Arboleda”.
En la actualidad cuenta con 1.500 habitantes. Se encuentra en la frontera con Inglaterra y es atravesada por otros dos límites, el de los condados de Brecknockshire y Radnorshire. El río que baña sus orillas se llama Wye, evidentemente. Está situada en la esquina del Parque Nacional de Brecon Beacons. Históricamente, siempre ha sido un lugar importante en la región, ya que se halla en el camino a Brecon, la ciudad más importante en millas a la redonda, lo que la hizo florecer gracias, sobre todo, a las posadas para los caminantes y a los bares.
La historia de este pueblo se encuentra marcada por su posición en el mapa. Sus habitantes han visto muchas batallas y su castillo ha sido atacado en numerosas ocasiones. Debido a que la época lo merece, destacaré que dicho castillo fue destruido por Juan sin tierra, Rey de Inglaterra, en 1216. Poco después, el Príncipe de Gales Llewellyn ab Iorweth, llamado Llewellyn “El Grande”, le prendió fuego. De hecho, el Príncipe Llewellyn forma parte de una leyenda que aparece recogida en el “Mabinogion”, el libro más importante del folclore galés. Cuentan que, para derrotar al ejército inglés en una batalla, en la cercana ciudad de Builth, herró a los caballos del revés. De esa forma los ingleses, al ver las huellas, pensaron que estaba huyendo, cuando en realidad avanzaba directo hacia ellos, lo que le confirió una gran ventaja estratégica. Leyendas similares están recogidas en la tradición oral y escrita de Gales, en la que la astucia de este pueblo prima sobre las victorias conseguidas contra sus enemigos.
Bien. Este pueblo de, recordémoslo, 1.500 habitantes, es conocido gracias al festival de Hay-on-Wye. Un festival de literatura que ha congregado este año a 160.000 personas (entre las que se incluyen cuatro Premios Nobel y el primer ministro inglés, Gordon Brown), en su 20ª edición.
Tan curioso resulta este pueblo, que tiene hasta rey. Rey autoproclamado, pero rey al fin y al cabo: Richard Booth. Al parecer, este hombre recibió a un periodista del diario “El País” con uno de esos objetos con los que los ingleses cubren las teteras para que no se escape el calor. Por lo menos contaba con el dibujo de una corona (al parecer no disponía temporalmente de su corona oficial).
Cuando el veterinario del pueblo, allá por 1962, decidió vender la antigua estación de bomberos por 700 libras, Richard Booth, licenciado en Oxford, decidió comprarla y montar una librería de segunda mano. Su madre se quejaba: “Este Richard nos va a arruinar”, decía. Pero no quedó ahí la cosa, pues siguió comprando edificios, incluido el castillo, y los colmaba de libros que adquiría por todo el mundo. Su idea era que un bello pueblo lleno de libros podía ser una atracción turística internacional. Y el Tiempo le dio la razón.
Además, a finales de los setenta decidió proclamar su independencia y autoproclamarse rey. Se lo dijo a un periodista y la noticia corrió como la pólvora. El 1 de Abril de 1977, el pueblo fue declarado independiente. Emitieron pasaportes, billetes y títulos nobiliarios. Tal revuelo se armó, que las autoridades británicas tuvieron que realizar un desmentido oficial (eso de que los galeses pregonen su independencia no les sienta nada bien). Toda esa publicidad le vino como caída del cielo y Hay-on-Wye es un ejemplo de desarrollo sostenible del turismo rural y modelo exportado a otros paises.
Otra persona importante en el festival es Peter Florence. En 1987, con sólo 22 años y recién salido de Cambridge, tuvo una buena racha en una partida de póquer y ganó un montón de dinero. Días después, junto con su padre Norman Florence (que fue director de la compañía de teatro The Globe), utilizaron sus contactos para montar un modesto festival de literatura en el encantador pueblo donde se habían instalado. En aquella edición hubo 15 eventos. En la vigésima (2007) fueron 452 repartidos en 11 días. Dice Peter Florence que el secreto para haber elevado el nivel de los invitados reside en el público, ya que a los escritores les atrae el buen público y en Wye tienen el “más abierto y culto del mundo”. La gente se ha volcado en el proyecto, abriendo sus casas para alojar a los visitantes y con más de cien vecinos colaborando como voluntarios.
Hay una curiosa anécdota que cuenta Peter Florence. Al parecer, llamó a Arthur Miller (el de “Muerte de un viajante”) para invitarle a la edición de 1989. El gran dramaturgo estadounidense le respondió: “¿Hay-on-Wye? ¿Es eso algún tipo de sándwich?”. Hoy esa frase adorna las camisetas del 20º aniversario del festival.
Cabe destacar la relevancia que este evento ha tenido en prensa escrita y televisión, algo importante para que la gente empiece a fijarse en esta ciudad, Hay-on-Wye y en ese gran país, Cymru, tierra de fabulosa belleza y mágica atmosfera que descubrimos, todo hay que decirlo, gracias a Samael. Junto a él y a Ancaelius disfruté de unos días inolvidables. Diolch.
Para Helenia, mi galesita preferida: Rwy'n dy garu di.

lunes, 28 de mayo de 2007

Diálogos para el recuerdo II



Una nueva entrega de los diálogos que nos han marcado. Esta vez recalamos en el cine español. Una película de Álvaro Sáenz de Heredia (1990), protagonizada por Josema Yuste (Conde de Capra Negra) y Millán Salcedo (el criado Antoine), más conocidos por Martes y 13. La película es una de las grandes: “Aquí huele a muerto... (¡pues yo no he sido!)”.
El señor conde le roba la leche a un vecino, pues no tienen ni para pipas, pero se le derrama por el suelo...
-Conde:
“¿Qué voy a desayunar? ¡Mendrugo! ¡Vamos, piensa algo! ¡Piensa! ¡Piensaaa!”
-Antoine:
“No puedo pensar...”
-Conde: “¡Je! No puedo pensar... ¡mendrugo!”
-Antoine:
“Mendrugo... sí. Yo tengo dos mendrugos y con unos huesos podría preparar un caldito.”
Nené viene a casa del conde a merendar y éste piensa en pedir su mano y así salir de la miseria, pero no tienen nada que ofrecerla, a excepción del café usado del bar de abajo. Pero es lo único que tienen...
-Conde:
“¿Les puedo ofrecer algo...? Quizás... No sé... ¿Café?”
-Antoine: “Tenemos de todo. Por supuesto tenemos café. Café sólo. Café oscuro. Café negro. Café marrón. Café turco. Café del norte. Café del sur. Café... que no lo había dicho. Cafecillo...”
-Nené: “Para mí un té, gracias.”
-Conde: “Sí. Un té.”
-Antoine: “Sí. Café sólo.”
-Nené: “He dicho té.”
-Antoine:
“¿Sólo?”
-Nené: “Con limón, gracias.”
-Antoine: “¡Ah...! No se las merecen. Café con limón.”
-Conde: “No seas zoquete. Te ha pedido un limón sólo con café.”
En un vagón restaurante se disponen a cenar (de gorra) y, mientras les buscan asiento:
-Conde:
“Antoine, ahora vamos a cenar. Recuerda lo que tienes que hacer.”
-Antoine: “Sí, señor conde.”
-Conde: “¿Qué tienes que hacer?”
-Antoine: “Mmm... Pues ahora mismo... ¿Qué... qué tengo que hacer?”
-Conde:
“Grrr. El plan, estúpido.”
-Antoine:
“¡Ah, sí! El plan estúpido.”
-Conde:
“¡No! El plan. (Capón) Punto. Estúpido.”
Nicole, una escritora que conocen en el tren camino a Somolskaia, se asusta por un gato mientras se asea, cayéndosele la toalla que la cubría el pecho. El ruido alerta al conde, quien abre la puerta y la encuentra cubierta solamente con otra toalla hasta la cintura:
-Conde:
“¡Ahh...! Buenas... Buenas tetas. Digo... Buenas tardes. Di... Digo... Buenas noches. Se te ha caído una teta. Digo... ¡Huy! Digo... La toalla.”
El notario muere de risa mientras leía el testamento del difunto Barón de Somolskaia. Antoine y el conde van a bajar el cuerpo al sótano y Alfredo (el conde) se gira para pedir ayuda a Nicole, encontrándose frente a su generoso escote:
-Conde:
“¡Nicole!”
-Nicole:
“¿Si, Alfredo?”
-Conde: “Vete abriéndonos las piernas... Digo... Las puertas. Vete abriéndonos las puertas que vamos a follar... Digo... que vamos a bajar.”
Mientras Nicole y el Conde van a clavar una estaca en el corazón del conde Drácula (¿?), Antoine se queda sólo y con mucho miedo:
-Antoine:
“Tranquilo Antoine. Si estoy tranquilo. No sé a qué viene esto. No estás tranquilo y además, estás hablando sólo. Ja, ja, ja... Dice, dice que estoy hablando sólo.”

viernes, 18 de mayo de 2007

Flores para Algernon



AVISO: SE DESTRIPA EL LIBRO.
Y por fin me lanzo a escribir sobre un libro, algo que me produce, debéis saberlo, cierto pavor. La lectura de un libro representa una experiencia única y, hasta cierto punto, íntima. Desde mi punto de vista, un libro cambia dependiendo de la persona que lo lea. Es algo parecido a lo que intenta decirnos Michael Ende en “La Historia Interminable”, que somos capaces de influir en el libro tanto como el libro influye en nosotros, pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Así que comentar un libro es, si cabe, más subjetivo que comentar una película, un disco o un juego.
Tengo que agradecer a mi tío José Antonio el que me pusiera en contacto con esta novela y me recomendara su lectura. Te lo devolveré algún día.
Esta obra maestra de la ciencia ficción se publicó en el año 1966. Está escrita por Daniel Keyes. En principio, fue una novela corta, que más tarde se extendió hasta su longitud actual. Como dato curioso, Charlie pasa de tener 37 años en el relato corto a 32 en la novela final. El libro fue galardonado ese mismo año con el premio Nebula a la mejor novela. Cuenta con una adaptación al cine (que no he visto) titulada “Charly” (1968), por la que Cliff Robertson ganó el Oscar al mejor actor. La novela ha influido en muchos campos, desde un musical en Japón estrenado en el año 2006, hasta referencias en “Los Simpson”, cuando Homer se saca un lápiz de cera que se metió por la nariz cuando era niño y que le hizo volverse tonto. Acaba harto de ser listo y decide volver a meterse un lápiz para ser tonto de nuevo. Hay referencias en comics de Spider-Man, en la serie de televisión de “Ghost in the Shell” y “Friends”, y en los videojuegos de “Destroy all Humans” y “World of Warcraft”. Y muchas otras que serían excesivas para figurar aquí.
Pero pasemos a la trama del libro. Algernon es un ratón. Un pequeño ratón de laboratorio que, junto con Charlie Gordon, un chaval con retraso mental que trabaja en una panadería, es sometido a un experimento para aumentar su capacidad cerebral y su inteligencia. Realmente, el muchacho se presenta voluntario. El libro está narrado como el diario del chico, desde su punto de vista . Comienza de la siguiente manera (literal):
“El doctor Strauss dise que debo escrebir lo que yo pienso y todas las cosas que a mi me pasan desde aora.”
Tras esto comienza el crecimiento intelectual de Charlie y de Algernon, comparados sistemáticamente por los doctores responsables. El chico comienza a percibir la realidad de un modo totalmente distinto, descubriendo de manera directa y, en ocasiones traumática, el mundo adulto con todas sus oportunidades (el amor con su profesora Alice Kinnian) y todas sus miserias (el descubrir que la gente que él pensaba sus amigos sólo le veían como un pasatiempo, sintiéndose recelosos con su recién adquirida inteligencia). Pero la capacidad intelectual de Charlie sigue aumentando hasta llegar a superar a los doctores que le trataron. Pero no todo seguirá así, pues la inteligencia del ratoncillo comienza a desaparecer, lo que implica que la de Charlie también seguirá el mismo camino. Condenado a regresar a la oscuridad de su mente, Charlie intenta por todos los medios encontrar una cura para frenar la degeneración, hasta que se da cuenta de la futilidad de sus esfuerzos y se ve relegado a volver a ser lo que siempre fue. Algernon muere, aunque no se encuentran evidencias en el libro para que Charlie también vaya a morir, por lo que, al concluir la novela, en uno de sus escritos lleno de faltas de ortografía, nos pide:
“por fabor si pueden pongan algunas flores en la tunba de Algernon en el patio trasero.”
La desesperación y el agobio del muchacho mientras ve como, a pasos agigantados, va perdiendo su capacidad de razonar, de pensar y de investigar se hace palpable en cada línea del escrito, pero luego él vuelve a ser feliz en su ignorancia y al lector le queda el recuerdo completo del proceso. Proceso que Charlie vive intensamente mientras reflexiona (cuando aún puede hacerlo) sobre cómo todo esto que le preocupa y le desespera dejará de tener importancia en apenas unas semanas. Esa certeza me parece terrible y es la parte en la que más pensé del libro.
Porque la decisión es complicada. Una vez que, como Charlie, tomas consciencia de que eres inteligente y disfrutas de un universo totalmente nuevo y apasionante, te dicen (o descubres en el pequeño Algernon) que volverás a ser tonto e ignorante, el mundo se te debe caer a los pies. Cabe pensar que llegará un momento en que te dé totalmente igual, pues tus preocupaciones serán distintas y más simples. Y la pregunta que inmediatamente me surgió fue: si pudieras ser más listo durante un tiempo y luego volver a tu estado, ¿lo harías?
Desde aquí lanzo la pregunta y yo la contestaré para animaros a pensar también a vosotros. Yo creo que sí. Aunque luego no te acuerdes, habrás disfrutado de cosas que ni siquiera ahora se te ocurrirían, porque también Charlie cuando no era más que un panadero, ignoraba aquello que le hará gozar cuando se vuelva más listo. Es decir, ignorar por desconocimiento o por olvido es lo mismo, es igual de duro. Yo aceptaría ser más listo, pues disfrutaría el momento y las ocasiones propuestas (Carpe Diem) mientras pudiera y, durante esos instantes, sería feliz. Es cierto que ser consciente de la pérdida de tu propia capacidad mental acojona, pero los beneficios superarán (desde mi punto de vista) los problemas.
Os animo a leer el libro y a contestarme. El debate está planteado y sólo falta vuestra opinión. Y hacedme un último favor, no dejéis sin flores la tumba de Algernon.
Para Samael. Por estar siempre ahí. Tantas, tantas cosas...

jueves, 3 de mayo de 2007

Diálogos para el recuerdo


Lo prometido es deuda, estimados visitantes. Tras el puente vuelvo a reunirme con vosotros para ofreceros una ración extra de grandes momentos de la historia del cine. Como el Tiempo apremia, pasemos cuanto antes a lo que interesa.
-American Beauty (Sam Mendes, 1999). Ricky (Wes Bentley) va al instituto con su padre, Frank, un militar homosexual reprimido y de clara actitud homófoba interpretado por Chris Cooper. Esto sucede tras recibir un regalo de bienvenida al barrio por parte de dos vecinos gays. En el coche se ofende por la actitud que mostraron, libre y sin complejos, iniciando una conversación con su hijo:
-Frank: “¿Por qué los maricones tienen que pasárnoslo siempre por la cara? ¿Cómo pueden ser tan desvergonzados?”
-Ricky: “De eso se trata, papá. No creen que haya nada de qué avergonzarse.”
-Frank: “¡Pues sí lo hay!”
-Ricky: “Tienes razón.”
-Frank: “No me apacigües como si fuera tu madre, mocoso.”
-Ricky, mirando muy serio a su padre: “Perdón señor por hablar sin tapujos. Esos maricones de mierda me dan ganas de vomitar.”
-Frank, sorprendido, tarda un tiempo en responder, pero dice: “A mí también, hijo. A mí también.”
No es más que una película. A los colaboradores de este blog nos repugna la homofobia y la discriminación de cualquier tipo.

Ars Magica Edición Definitiva en castellano

¡Salve! El 1 de julio se lanzó la teaser page , o página de preinscripción, de la campaña para la AMDE (Ars Magica Definiti...